Pollo en salsa de vinagre de vino

Eooo, Eoooo. No nos asustemos con el título del plato. En contra de lo que pueda parecer no es un pollo, ni a la vinagreta, ni con sabor a vinagre, pero este sí que le da el toque especial al plato. Ya sé que el vinagre no tiene la buena prensa que tiene el aceite, pero un buen vinagre también puede ser una delicia para el paladar. Incluso si comparamos un buen vinagre con un buen aceite, económicamente hablando siempre saldrá ganando el vinagre, ósea que ya sabéis no seáis tacaños a la hora de comprar un buen vinagre, ya que este hará que vuestros platos realcen su sabor. 

Ya os he explicado alguna vez lo aburrido que puede llegar a ser una pechuga de pollo a la plancha. Bueno pues aquí os muestro otra receta en la que un simple trozo de pollo habitualmente insípido puede llegar a ser un plato exquisito de una manera fácil y simple. 

Por otra parte, y porque no decirlo, el pollo es una de las carnes más baratas, pues aprovechémosnos. Y además cuando se trata de comer carne y no queremos hacer una comida extremadamente pesada, que mejor que recurrir a tan noble ave. Atención!! Cuidado que no todos los pollos son iguales. Pedir consejo a vuestro carnicero de confianza. 

Quizás la parte económica pueda ser una razón más para hacer esta receta ya que no tendremos que atracar un banco para comprar los ingredientes. 

INGREDIENTES:

  • Pollo de corral (aunque en la foto lo he hecho con pechugas, quizás sería preferible hacerlo con muslo que es más gustoso, pero es lo que tenía en ese momento)
  • Aceite de oliva virgen
  • Un poco de mantequilla sin sal
  • Un vaso de caldo de pollo (a ser posible natural)
  • Un vaso de vinagre de vino de buena calidad
  • Un par de tomates
  • Una hoja de laurel
  • Ajo en polvo
  • Cebolla en polvo
  • Sal y pimienta 

PREPARACION

Salpimenta el pollo y ponle también un poco de ajo en polvo y de cebolla en polvo. 

En una cacerola pon un poco de aceite y la mantequilla, aproximadamente una cucharada, y déjalo hasta que la mantequilla se deshaga. Seguidamente ponemos el pollo y lo dejamos hasta que se dore. Cuando esté dorado por una cara le dais la vuelta y lo doráis  por la otra. 

Una vez dorado lo reserváis en un recipiente en donde habréis puesto el vinagre. 

En la misma cacerola donde hemos hecho el pollo y aprovechando el jugo que ha dejado, echamos aproximadamente la mitad del caldo y una hoja de laurel y lo dejamos cociendo unos cinco minutos removiendo para aprovechar lo que haya quedado del dorado en el fondo. Pasado ese tiempo incorporamos el pollo, el vinagre y el resto del caldo y lo dejamos cocer a fuego medio. Luego tenemos que ponerle el tomate por encima (podéis coger el tomate, partirlo por la mitad y rayarlo encima de la cacerola para sacar todo el jugo y que sólo quede la piel)

Tapamos la cacerola y dejamos cocer aproximadamente unos 15 o 20 minutos más, removiendo de vez en cuando el pollo. Si por un casual se secara la salsa podéis poner un poco más de caldo. 
Y pasado ese tiempo sólo nos queda servirlo en el plato ponerle un poquito de aceite por encima y a disfrutar!!

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