Fricandó de ternera

Hola, hay muchos de vosotros que ya estáis empezando a pedirme comidas para las próximas fiestas . Bien, pues no os preocupéis, que iré poniendo unas cuantas para que podáis elegir y quedéis  de fábula con vuestros invitados. Esta receta que os muestro hoy es una receta típica de un día de fiesta catalan. Se trata del fricandó de ternera, un plato tradicional de Cataluña. Al contrario de otros platos tradicionales el origen del fricandó no es campesino sino urbano Y es de los pocos platos tradicionales que utilizan carne de ternera 

Es un plato que no siendo difícil lo que si que requiere es un tiempo de cocinar con cariño. El éxito de este plato, reside en un buen sofrito y carne de primerísima calidad. Siempre se aconseja prepararlo el día anterior, pues como muchos platos con salsa, mejora mucho si se deja reposar y además nos servirá para no estar en la cocina el día de la fiesta

 
INGREDIENTES ( para cuatro personas)

  • 1/2 kilo de carne de ternera, cortada en filetes finos (aleta, contraculata,… pedirle consejo a vuestra carnicera de confianza.), atención, (repito) la base de este plato es que la carne sea de primera
  • 2 tomates maduros, 
  • 1 cebolla, 
  • 1/2 litro de agua, 
  • 1 hoja de laurel, 
  • 1 bolsita (25g.) de carreretas o senderuelas (Marasmius oreades), 
  • 1 copa de vino (yo prefiero tinto), 
  • aceite de oliva, 
  • harina, (la harina que necesitamos es muy poca pero para los estrictamente paleo puedes utilizar  que no sea de trigo)
  • sal y pimienta, 
  • 1 diente de ajo, 
  • un puñadito de almendras tostadas,
  • un puñadito de avellanas tostadas,
  • Una pizca de piñones
  • unas hojitas de perejil fresco.

PREPARACION 
Empezamos poniendo en remojo las senderuelas en un recipiente con agua tibia, el agua mejor que sea buena porque luego la reutilizaremos

Salpimentamos y enharinamos la carne. Hay quien prefiere freír la carne en una sartén diferente a la que va a cocinar pero yo para ahorrar cacharros y porque además me gusta recoger el gustito que deja la carne, utilizo una sola cazuela. Calentamos el aceite de oliva  y freímos ligeramente los filetes, a los que habremos retirado prácticamente toda la harina. Es mejor ir haciéndolos poco a poco y solamente vuelta y vuelta para marcarlos y luego los reservamos.
En la misma cacerola doramos la cebolla cortada muy pequeñita  con un chorrito de aceite, a fuego medio y la dejamos un rato hasta que vaya cogiendo todo lo del fondo de la cacerola. 

Mientras se hace la cebolla rayamos los tomates. Cuando veamos que la cebolla está en su punto añadimos la pulpa del tomate que hemos rayado, cociéndolo todo, removiéndolo, hasta conseguir un sofrito bien confitado. Esto lo haremos siempre a fuego medio bajo. 

Añadimos la carne reservada y mezclamos con el sofrito meneándola para que vaya impregnándose.  
Agregamos el vino y el laurel. Dejamos reducir el alcohol. 

Sacamos las senderuela del agua y las añadimos a la cazuela. Hay quien aquí pone agua yo prefiero poner el agua de las senderuelas porque así dejan más gusto, por eso os comentaba que el agua de las senderuelas fuera buena. Hay que tener cuidado porque puede ser que esté agua tenga arena, así que la pasamos por un colador y la filtramos y ya la podemos añadir a la cazuela 

Cubrimos la carne con el agua, añadimos un poco de sal. Dejamos que cueza todo a fuego lento durante una hora y media, aproximadamente tapando la cazuela. 
Mientras tanto, preparamos la picada: 

La picada es uno de los condimentos habituales e indispensables en la cocina catalana. Sólo hay que recurrir al refranero: “Una bona picada és el tot d’una cuinada” (una buena picada lo es todo al cocinar). El hecho de que pase desapercibida, de que no “se vea” entre los ingredientes de un plato, hace que su papel fundamental no se reconozca como merece, pero su finalidad de espesar un guiso, de ligarlo, de darle gusto y aroma es uno de los puntos básicos que redondean una buena comida. 

La mejor manera de hacer las picadas es siempre utilizando un mortero, lo que permite obtener la textura ideal. Sin embargo, las prisas o la comodidad de la vida moderna hace que cada vez más se utilice una picadora eléctrica para hacerlas. En este caso, hay que procurar que el resultado final no quede demasiado fino, que “se note el grano” de la picada, intentando emular la textura que tendría en el mortero

Pues haremos la picada como mejor nos vaya, con mortero o con trituradora. Trituramos el ajo, las almendras, las avellanas tostadas y el perejil con un poco del agua de cocción. Cuando quede poco para la que la carne esté hecha, añadimos la picada a la cacerola y dejamos cocer durante unos minutos más. Rectificar de sal si es necesario.

Ahora ya podéis servir o guardar para servir al día siguiente en cualquier caso sólo os queda disfrutar!!

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