Ensalada de fresas, aguacate y vinagreta de miel

Aunque parecia que no iba a llegar. Al final,ha llegado la primavera y con ella, el tiempo de las fresas.

Los fresales florecen, según las variedades, desde finales del invierno hasta principios del verano, por lo que los frutos maduran durante toda la primavera y bien entrado el verano. Estas frutas desprenden un perfume inconfundible cuando se encuentran en su punto óptimo de consumo.

Además, las fresas, son ricas en vitamina C y en minerales como el hierro y el yodo, seguidos del calcio, fósforo, magnesio y potasio. Y están indicadas en personas con hipertensión arterial.

Si a eso añadimos que están buenísimas, poco faltará para que las incluyamos en nuestras recetas.

Se acostumbran a comer de postre, pues bien, démosle la vuelta. Y encontraremos una forma sencilla y exquisita de utilizarlas, por ejemplo, en una ensalada.

INGREDIENTES :

  • 200 Gramos de fresas.
  • 1 Aguacate.
  • Lechugas variadas tipo mezclum.
  • Queso de cabra
  • 100 Gramos de almendra cruda

Para la vinagreta:

  • 3 Cucharadas de vinagre (si pudiera ser de fresa o de manzana),
  • 6 Cucharadas de aceite de oliva virgen extra,
  • 2 Cucharadas de miel,
  • 1 Cucharada de mostaza de Dijon,
  • Pimienta negra molida y Sal.

PREPARACIÓN :

Lavaremos bien los diferentes ingredientes para la ensalada y lo escurriremos.

Cortaremos: las lechugas variadas, las fresas y el aguacate.

Para hacer la vinagreta pondremos en un bol la miel y le daremos unos segundos en el microondas para que esté más líquida y se manipule mejor.

Cuando esté caliente, añadiremos la sal, la pimienta molida, el vinagre y la mostaza y batiremos bien hasta obtener una mezcla homogénea.

Por último, añadiremos el aceite de oliva y volveremos a remover hasta que todo quede bien ligado.

Cogeremos el queso de cabra, lo cortaremos en rodajas y en una sartén antiadherente le daremos vuelta y vuelta sin que llegue a deshacerse. En la misma sartén echaremos las almendras y las doraremos un poco. Intentemos que no se nos tuesten demasiado y se quemen. Simplemente, queremos que estén calentitas cuando las pongamos la ensalada

Cuando ya tengamos todo, emplataremos la ensalada y para finalizar, la aliñaremos con la vinagreta

Y ya estaría, y solo nos quedará servirla y… A disfrutar!!

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Mongetes del ganxet “judias”

Este plato se puede hacer con cualquier tipo de judías pero utilizo la mongeta del ganxet porque es típica de mi tierra (El Vallés, Catalunya), Donde tienen Denominación de Origen Protegida. La mongeta del ganxet es una judía blanca de forma arriñonada, muy ganchuda y plana. Con una piel rugosa, pero una vez cocida es muy fina

Su principal característica alimentaria es la elevada proporción proteica, mientras que a nivel gastronómico destaca por su piel muy poco perceptible, cremosidad elevada y persistente, y sabor extremadamente suave y característico.

En esta receta, os explicaré la forma de cocerlas.Una vez aprendamos a cocerlas podremos hacerlas de 1000 maneras diferentes. Estás maneras ya os las iré mostrando en posteriores posts

Acompañando a unas salchichas

INGREDIENTES.

300 grs. de “judías”.

1 cabeza de ajos.

1 cebolla.

4 clavos de especie.

2 zanahorias.

1 hoja de laurel.

Sal.

PREPARACIÓN:

La noche anterior ponemos en remojo las “judías” en agua fría. Ponemos suficiente agua para que las cubra, pensar que las judías crecen el doble de su medida. También os digo, que cuanto mejor sea el agua más buenas estarán. De cualquier manera, si estamos seguros que mongetes del ganxet nuevas nos podríamos ahorrar el paso de dejarlas en agua por la noche. Pero ante la duda, mejor seguir este paso

Al día siguiente ponemos agua nueva en la cazuela, un puñado de sal y se ponen las judías al fuego hasta que hiervan. En el momento de hervir, las sacamos y las pasamos por agua muy fría (podemos añadir hielo) y las volvemos a poner a fuego bajo. El hecho de hervirlas y luego usar un fuego bajo y la sal, se hace para evitar que se separe la piel de la judía y queden más tiernas.

Añadimos la hoja de laurel, una cebolla entera donde habremos clavado 4 clavos de especie, 2 zanahorias troceadas y una cabeza de ajos (la cabeza de ajos, hay quien la pone entera para luego quitarla, pero como a mí me gustan esos ajos, los desengancho de la cabeza y los pongo sueltos porque luego los aprovecho)

Dejamos cocer durante 1 hora y media aproximadamente a fuego medio lento, intentando evitar que hiervan a fuego fuerte, para que no se rompan las judías.

Es importante no remover la cazuela, sino sacudirla, ya que las judías son frágiles y tenemos que intentar no romperlas..

Las podemos comer tal cual, Como salen de la olla, incluso, aprovechando el caldo de pollo escurridas En ese caso, acompañadas de un buen chorro de aceite, incluso, con unas gotitas de vinagre.

Ahora qué ya sabéis cocer las judías. Es importante que lo hagáis en cantidad, porque así las podréis conservar para otros platos. Si las envasáis podéis guardarlas en el congelador si es para más tarde o en la nevera si es para consumo próximo.

En cualquier caso, hacerlas porque vale la pena y después,… A disfrutar!!

Empanadillas de atún y huevo

Hoy os pongo otra de esas recetas super fáciles que están deliciosas y que os sacarán de algún apurillo.

Esta receta está inspirada en las deliciosas empanadillas de mi amiga Loli.

Los ingredientes son muy básicos pero siempre triunfo con ellas. Aunque si preferís cambiar de ingredientes, también podéis hacer las empanadillas de pera y queso azul.

INGREDIENTES (para 16 empanadillas)

PREPARACIÓN:

Lo primero que haremos, será cocer los huevos. Aunque, en principio eso es una cosa fácil, os voy a dar algunos consejos para conseguir el huevo duro perfecto

Lo primero que tenemos que tener en cuenta, es que sean lo más frescos posible, ya que a mhedida que envejecen, se deshidratan y la cámara de aire que contienen en su interior aumenta de tamaño lo que provoca que floten en el agua de cocción, haciendo que el proceso no sea uniforme, y, además, la yema se reparte de forma desigual, quedando así descentrada. Esto, además de un inconveniente meramente estético, puede hacer que la yema se separe fácilmente de la clara al cortar el huevo una vez cocido.

Para estas empanadillas esto nos es igual ya que trocearemos el huevo, pero para otros platos es importante tenerlo en cuenta.

Pondremos los huevos en un cazo con agua, un poquito de sal y un chorreón de vinagre (opcional) durante unos nueve o 10 minutos hasta que estén duros. Una vez ha pasado ese tiempo lo sacaremos del agua hirbiendo y los pondremos en agua fría para que sea más fácil pelarlos.

Una vez pelados, trocearemos los huevos en trocitos pequeños y los pondremos en un bol.

De la misma manera, trocearemos las olivas y las pondremos en el mismo bol.

Vaciaremos el atún en el bol donde tenemos el huevo y las olivas.

A continuación salpimentaremos y tiraremos en el bol el tomate, mezclando todos los ingredientes.

Ahora, ayudándonos de una cucharilla, iremos rellenando las obleas, procurando que todas tengan aproximadamente la misma cantidad de relleno

Una vez repartido todo el relleno iremos cerrando las obleas, para ello, nos ayudaremos de un tenedor.

Ahora, tenemos dos opciones una de ellas es pintar o no pintar las empanadillas con el huevo que teníamos aparte. Si las pintamos quedarán más bonitas. Pero eso es opcional.

La otra opción es freírlas o hacerlas al horno. Yo últimamente las hago al horno puesto que son más sanas ya que necesitamos menos aceite.

Si preferimos freírlas, simplemente tendremos que calentar el aceite en una sartén o freidora e ir poniendo las empanadillas de poco a poco retirandolas cuando ya estén fritas.

Pero si preferís la otra opción, es decir, hacerlas al horno (cosa que recomiendo) simplemente tendréis que precalentar el horno a 200 °C y poner las empanadillas en una bandeja y, o una rejilla para hornear y espolvoreando un poquito de aceite por encima, dejarlas en el horno unos 15 minutos controlando hasta que estén en su punto.

Cualquiera de las opciones es muy buena o sea que utilizar la que queráis y ya sabéis… A disfrutar!!

Berenjenas con tomate y parmesano

Inicialmente, la berenjena fue un fruto considerado de muy mala reputación ya que se pensaba que era tóxica.

Pensaban que su consumo producía locura, Y debe ser verdad, porque a mí me vuelven loco jeje.

En realidad, todas las solanáceas, incluida la berenjena o la patata, contienen alcaloides que resultan tóxicos para la salud. Por este motivo, es necesario comer el fruto cocido y en ningún caso ingerir las hojas, que son tóxicas.

Seguramente, por su mal uso,se produjeron intoxicaciones lo que le dio a esta planta su mala fama hasta el punto que se la llamó inicialmente manzana loca o manzana de la ira.

Pero no nos asustemos, las berenjenas tienen muchos beneficios. Por ejemplo, a veces ennegrecen al cortarlas. Lo que indica que la planta es rica en ácido clorogénico, que es tan antioxidante como la vitamina C.

Su consumo es muy útil para bajar el colesterol y ayuda a prevenir la arteriosclerosis, y ayuda a mejorar la circulación.

Mejoran la digestión al estimular la producción de bilis, por lo que resulta muy adecuado comerlas cuando el hígado precisa una ayuda extra para disolver las grasas, tal como ocurre en casos de insuficiencia hepática, o personas con digestiones pesadas.

A pesar de todos esos beneficios, la berenjena tiene un defecto, absorbe mucho aceite. Por eso, en esta receta procuraremos que esto no pase. Así tendremos unas berenjenas bajas en aceite y con todas sus propiedades.

INGREDIENTES (para 2)

  • 1 berenjena grande

  • 2 o 3 cucharadas de aceite AOVE

  • Agua mineral
  • 250g de tomate triturado

  • Unas hojas de albahaca

  • Orégano

  • Queso parmesano rayado

  • Sal y pimienta

PREPARACIÓN:

Empezaremos lavando la berenjena, quitándole las hojas y cortándolas en rodajas de 1 cm aproximadamente de grosor

Echaremos muy poco aceite, máximo dos cucharadas, en una sartén a fuego medio y añadiremos las berenjenas.

Subiremos el fuego y doraremos un minuto por cada lado.

Pasados los dos minutos, echaremos 3 cucharadas de agua, y volveremos a bajar a fuego medio, tapando la sartén para generar vapor y lo dejaremos así unos 3 o 4 minutos.

Voltearemos las berenjenas y repetiremos el proceso: agua, fuego medio, tapar. Aquí podemos poner un poco de aceite y dejamos unos 3 minutos más.

Cuando estén listas, añadiremos el tomate y ya sin tapa subiremos el fuego hasta evaporar el líquido.

Salpimentaremos, añadiremos el queso y apagaremos el fuego dejándolas cocer un minuto más con el calor residual.

A la hora de servir añadiremos el orégano y la albahaca y, podemos espolvorear un poco más de parmesano.

Ya, solo nos quedará acompañarlo y,… A disfrutar!!

Mazorcas de maíz con glaseado de limón y jengibre

En la receta anterior, la de pollo a la provenzal, os hablaba de un acompañamiento de mazorcas a la mantequilla de limón. La verdad, es que el limón le va muy bien a las mazorcas, pero aquí os dejo otra receta de mazorcas que también os irá perfecto como acompañamiento para cuando hagáis una barbacoa.

Esta receta, también es muy fácil y las mazorcas quedan perfectas y solo nos llevará cinco minutos de preparación y 10 de cocción.

Podéis utilizar mazorcas crudas o ya cocinadas. En este último caso es mucho más rápido, Aunque, perdemos la gràcia de servir las mazorcas con sus hojas anudadas

INGREDIENTES: (para 6):

  • 6 mazorcas de maíz cocidas o crudas con sus hojas

PARA EL GLASEADO AL JENGIBRE Y LIMÓN

  • 5 cucharadas de caldo de ave
  • 60 g de mantequilla pomada
  • 1 cucharada de azúcar moreno
  • 1 cucharadita de corteza rallada de limón (a ser posible ecológica)
  • 1 cucharadita de sal gorda
  • 1 cucharadita de jengibre rallado

PREPARACIÓN:

Empezaremos encendiendo el fuego en la barbacoa para que vayan haciéndose las brasas. La mantendremos cerrada para que se vaya calentando.

Mientras se calienta iremos preparando el glaseado.

Para ello pondremos todos los ingredientes en un cazo y lo llevaremos a ebullición en el fuego, no es necesario que sea en el de la barbacoa.

Iremos removiendo todos los ingredientes para que se disuelvan en el caldo de ave.

Una vez llegue ebullición, lo dejaremos reducir de 5 a 7 minutos hasta que espese, lo resérvaremos caliente.

Si utilizamos mazorcas con hojas, ahora es el momento de atarlas. Para ello cortaremos un par de hojas de las más largas y las reservaremos. El resto de hojas las tiraremos hacia atrás, dándoles la vuelta, y cuando estén todas hacia atrás le haremos un nudo utilizando la hoja que habíamos descartado.

Con un pincel, pintaremos de glaseado las mazorcas. Es conveniente que las untemos bien por todas partes y nos guardemos el resto del glaseado

Bien, pues ahora vamos a hacerlas. Para ello, lo primero que tendremos que hacer es cepillar bien la parrilla de cocción.

Colocar las mazorcas a fuego medio directo, es decir con la parrilla a media altura y las mazorcas encima de las brasas. En el caso que utilicemos mazorcas con hojas, orientar estas de manera que queden lejos de las brasas para evitar que prendan.

Asaremos de 10 a 15 minutos, manteniendo tapado tanto como sea posible y dándoles la vuelta de vez en cuando volviendo a pintar con el glaseado. Manteniéndolas hasta que estén tiernas y asadas.

Para servirlas, las pondremos en una fuente y las untaremos con el resto del glaseado.

Ya solo nos quedará dar el pistoletazo de salida a nuestros amigos para que se lancen sobre ellas y, como siempre… A disfrutar!!

Tortilla de espárragos trigueros ( verdes)

En principio hacer una tortilla no tendría, prácticamente, ningún misterio. Pero eso no es así. Para que una tortilla salga perfecta es muy importante tener una sartén antiadherente en la que nada más hagamos tortillas. Parece un lujo, pero al final, solamente por el hecho de que no se nos pegue y nos salga la tortilla perfecta vale la pena.

Aparte, de estar muy buena,el espárrago le aporta a esta tortilla mucha fibra y la particularidad de ser diurética.

En el título os pongo espárragos trigueros o verdes, pero en realidad, hablamos de cosas distintas. Los espárragos verdes son en realidad los espárragos blancos que no les ha dado el sol, es decir son de la misma especie (Asparagus officinalis). Suelen ser más finos comparados con los blancos, su sabor también es más suave y el precio es similar. Pero, los espárragos trigueros son otra especie dentro de los espárragos ‘asparagus acutifolios’, son plantas que crecen de forma silvestre y suele darse más en primavera. Son los más finos de todos y al ser más escasos y de temporada su precio es mayor. Pero, nos preocupéis, para esta receta poder utilizar cualquiera de los dos tipos.

INGREDIENTES: para 2 personas

  • un manojo de espárragos trigueros,
  • 4 huevos,
  • sal y
  • aceite.

PREPARACION:

Realmente fácil, os explico como.

Lavaremos y trocearemos los espárragos trigueros. Una vez lavados los escurriremos y secaremos bien.

En nuestra sartén “especial para tortillas” 😉, pondremos un poco de aceite y cuando esté caliente bajaremos el fuego y añadiremos los espárragos. Los haremos a fuego medio durante unos 20 minutos, y nos han de quedar blandos. Iremos vigilando que no se quemen, añadiendo aceite si fuera necesario.

Mientras se van haciendo los espárragos, batiremos los huevos con un poco de sal.

Cuando los espárragos ya estén hechos, los sacaremos de la sartén y los mezclaremos en el mismo bol donde tenemos batidos los huevos.

Cuando tengamos mezclados los espárragos con el huevo batido, lo volveremos a pasar todo a la sartén y lo cuajaremos a fuego bajo por los dos lados.

Dejaremos que cuaje el huevo por una cara (unos dos o tres minutos), damos la vuelta a la tortilla ayudándonos de una plato y dejamos que cuaje un minuto más.

Y, así ya lo tendríamos, solo nos quedará emplatar y…A disfrutar!!

Patatas “tornado”

Si queremos seguir la dieta Paleo estricta, deberíamos evitar las patatas. Hay quien dice, que las patatas blancas son carbohidratos altos en calorías y pobres en nutrientes. Bueno, no voy a ser yo quien diga que no. Pero, como ya he dicho en alguna otra ocasión, las reglas están para saltárselas y, aunque no habitualmente, alguna vez nos hemos de dar un premio aunque sea simplemente para no acabar mal de la cabeza.

Y puestos a saltarnos la reglas, qué mejor que hacerlo de una manera divertida. Para ello, nada mejor que estas patatas tornado, llamadas así por la forma que les damos para la presentación.

Nos preocupéis, porque aunque parezca que es complicado, ya veréis que cuando le cogéis el truco son super fáciles.

INGREDIENTES : (para 2)

  • 2 patatas medianas
  • 4 cucharadas de mantequilla derretida
  • 1 taza de queso parmesano, rallado
  • ½ cucharadita de pimienta negra
  • 1 cucharada de ajo en polvo
  • 1 cucharada de pimentón
  • 1 cucharadita de sal
  • Perejil, picado

PREPARACIÓN

Empezaremos precalentando el horno a 160ºC.

Y, ahora viene lo divertido!

Insertaremos un pincho en la patata y lo empujaremos suavemente hasta atravesarla. ( si el pincho es de madera, mejor que lo pongáis en remojo para que no se queme en el horno)

Cogeremos un cuchillo afilado y lo sujetaremos en ángulo y haremos un corte en una punta de la patata. Cortaremos en la dirección opuesta a la que iremos girando la patata ensartada.

Iremos cortando por toda la longitud del pincho mientras lo vamos girando, procurando que haya un espacio parejo entre las rodajas que formaran la espiral.

Ya veréis que es muy fácil, aunque explicado parezca complicado

Cuando ya tenemos las patatas cortadas en espiral, las reservamos

Derretiremos la mantequilla y con un pincel, la utilizaremos para pintar las patatas.

En un tazón, mezclaremos el queso parmesano, la pimienta negra, el ajo en polvo, el pimentón y la sal.

Con esta mezcla cubriremos toda la patata, si el recipiente es suficientemente grande podemos ir girando la patata por encima de la mezcla. Si no lo fuera, vamos tirando el polvo de la mezcla por encima de la patata para que llegue a todos los rincones.

Colocaremos las patatas en una bandeja para hornear y la introduciremos en la parte baja del horno

Hornearemos unos 25-30 minutos, o hasta que esté bien dorado.

una vez horneado, las adornaremos pulverizando un poco de perejil y parmesano por encima.

Ya solo nos quedará servirlas (cuidado que queman!) y… a disfrutar!!