Tiras de pollo crujientes

Otra vez pollo, pues sí, está demostrado que el pollo es una de las carnes que más nos gustan.

Pero como ya os he dicho en alguna otra ocasión, lo último que queremos es que el pollo se vuelva aburrido. Para eso vamos a reinventarlo.

Del pollo, podríamos decir que tiene un bajo contenido en grasas, que tiene un alto contenido en proteínas y aminoácidos, que es rico en minerales y vitaminas y bajo en colesterol, que es muy fácil de digerir y por encima de todo, que está riquísimo.

Y si vamos cambiando las maneras de cocinarlo nos dará muchos beneficios y también alegrías.

INGREDIENTES (para 4)

  • 500 grs. Pechuga de pollo en tiras
  • 1/2 cucharadita de pimentón
  • 50 gr. de queso rallado
  • 50 gr. de cereales
  • 1 dl. de aceite de oliva
  • 1 pastilla de caldo de pollo
  • Ajo en polvo
  • Perejil seco

PREPARACIÓN

Empezaremos cortando las pechugas de pollo en tiras. Las mojaremos en aceite haciéndole un pequeño masaje y cuando estén impregnadas en aceite las salpimentaremos.

Pondremos en la trituradora los cereales, el queso rallado, el pimentón, la pastilla de caldo desmenuzada, el ajo y el perejil y trituraremos hasta hacer una mezcla para rebozar. Precalentaremos el horno a 220ºC

Rebozaremos las tiras de pollo con la mezcla consiguiendo que queden bien impregnadas.

En una bandeja de horno pondremos papel de hornear y distribuiremos las tiras de pollo.

Hornearemos durante unos 10 minutos a 220ºC.

Serviremos caliente y, ya sabéis…a disfrutar!!

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Pizza tartufo e funghi o pizza de setas y trufa

Voy a poner una receta, que en principio no es paleo, a no ser que utilicéis algunas de las bases de pizza paleo que os he ido mostrando en el blog como la base de pizza de boniato o la de coliflor. Utilicéis alguna de estas masas o cualquier otra el resultado es espectacular.

Veréis que la foto es de solo un trocito de pizza, pero es que cuando la hice tenía la casa llena de amigos y a la que me di cuenta había desaparecido el resto. Con esto quiero decir que sale buenísima. Ah! Y que mis amigos tiene la mano muy larga ja ja.

La verdad, es que con los pocos ingredientes que lleva el resultado es sorprendente

INGREDIENTES:

  • Una base de pizza (vosotros mismos, ya sabéis)
  • Unos cuantos champiñones cortados en láminas.
  • Una trufa negra.
  • Aceite de trufa.
  • Un ajo
  • Mozzarella fresca
  • Un trozo de Gorgonzola (O cualquier otro queso que os guste)

PREPARACIÓN

Extenderemos bien la base de la pizza para que quede muy delgadita.

Cortaremos en laminas el diente de ajo y los champiñones. Pondremos una sartén a calentar con un poquito de aceite de trufa.

Pondremos a confitar los champiñones y el ajo, digo a confitar porque interesa hacerlos a fuego lento para que vayan cogiendo el gusto del ajo y nos queden sabrosos.

Cuando ya estén confitados, Quitaremos el ajo, salpimentaremos y reservaremos.

Mientras los champiñones se confitan, cogeremos la masa de pizza e iremos poniendo trocitos de mozzarella en los bordes. Bordes que iremos doblando hacia dentro hasta envolver el queso.

Ahora, pondremos un poco de aceite de trufa en la base de la pizza y añadiremos los champiñones.

A continuación pondremos los diferentes tipos de queso que hayamos elegido. En esta ocasión yo he utilizado gorgonzola y mozzarella rayada y sin rayar, aunque podéis elegir algún otro tipo de queso, pero hay que tener en cuenta que sea un queso que funda bien.

Pre calentaremos el horno a 220 °C

Una vez extendido el queso, cogeremos la trufa y la rayaremos por encima de la pizza. Y por último volveremos a ponerle un chorrito de aceite de trufa.

Hecho esto, la meteremos en el horno durante unos 12 minutos (comprobando que se dore pero que no se queme) y ya solo tendremos que sacarla del horno y poner un poco más de aceite de trufa por encima y servir. Y como siempre, a disfrutar!!

Limonada húngara

De Hungría, podemos comentar muchas cosas buenas, entre ellas su gastronomía. Como habéis podido comprobar en el Blog cuando viajo, siempre intento traerme alguna receta. Concretamente, de Hungría entre otras cosas me traje el pollo a la Kalocsa. Pero otra gran receta que me traje fue la receta de la limonada. Si, ya se que el plato más famoso húngaro es el Gulash, un guiso enriquecido con verduras y basado en la ancestral tradición de preparar nutritivos platos en una sola cazuela.

Pero ese plato, ya lo dejaremos para más adelante ahora que ha empezado el verano creo que es más conveniente una limonada para refrescarnos.

En principio, una limonada parece ser una cosa muy fácil, y sí, lo es. Pero, hacer una buena limonada tiene su secreto.

Cuando estuve en Hungría hacía un calor asfixiante y pude observar, como los autóctonos soportaban ese calor a base de limonada. En las terrazas se acostumbraban a ver dos tipos de bebida, la cerveza y la limonada. De la cerveza hoy nos voy a hablar pero si de la limonada.

La limonada húngara es similar a muchas limonadas pero tiene algunos aspectos especiales que la hacen diferente. Podríamos decir que el secreto de la limonada está en la naranja, ¿curioso no ?

INGREDIENTES;

  • 1 taza y media de agua mineral
  • 1 taza de azúcar
  • 2 tazas de agua con gas
  • 1/2 taza de zumo de limón
  • 1/2 taza de zumo de lima (opcional)
  • 1/2 taza de zumo de naranja (todo recién exprimido)
  • Y más naranjas limas y limones para cortar
  • Hielo (mucho)

PREPARACIÓN

Lo primero que haremos, será disolver el azúcar en el agua. Lo mejor es poner el agua a hervir, verter el azúcar e ir removiendo. Si lo hacéis con agua fría os costará mucho más.

Disolver el azúcar en el agua es muy importante, ya que eso permitirá que cuando sirvamos la limonada no se quede el azúcar en el fondo de la jarra

Una vez disuelto el azúcar en el agua la dejaremos enfriar, mientras tanto nos dedicaremos a hacer los zumos

Os decía, que el zumo de lima es opcional. Con eso quiero decir que si por un casual no tenéis limas sustituir este por zumo de limón. Aunque mejor proveerse de limas antes de hacer la receta.

Mezclaremos el agua azucarada, los zumos y el agua con gas (a ser posible fría) esto lo podéis hacer en un recipiente grande o en la misma jarra, yo prefiero hacerlo en un recipiente y luego ir llenando las diferentes jarras.

Os aconsejo que cuando vertamos los zumos lo hagamos a través de un colador para que no tenga demasiada pulpa.

Haremos rodajas de las diferentes frutas que nos servirán para adornar la limonada. Cuando las tengamos las añadiremos a la mezcla.

Pondremos todo en la nevera hasta que lo vayamos a servir ya que es imprescindible que esté frío

A la hora de servir, probáis la mezcla y podéis poner un poquito más de agua con gas (o mineral) fría dependiendo de lo fuerte que haya quedado, luego rellenar las jarras con el hielo que quepa y … A disfrutar!!

Gazpacho de calabacín

Empiezan los días de sol y empieza la temporada de los gazpachos. Aunque últimamente nos estamos volviendo un poco locos porque, de lo que era el típico gazpacho andaluz, hemos pasado a un montón de sopas frías que aunque se le sigue llamando gazpacho tienen poco que ver con el original.

De todas maneras, de alguna manera había que llamarlas. Pues vale, las llamaremos gazpacho ya tengan frutas u hortalizas, qué más da!!

Ya en este blog os he puesto varias recetas de gazpacho, desde el típico gazpacho pasando por el gazpacho de sandía o el gazpacho de fresas. Todos ellos muy buenos y refrescantes. Pero en esta ocasión, os pongo uno diferente, que por ser diferente, incluso es diferente en color, ya que los otros son más o menos rojos y este tiende más a verde.

Ingredientes para 4 personas

  • 4 calabacines medianos,
  • medio pimiento verde,
  • media cebolla,
  • medio pepino,
  • un diente de ajo,
  • tres rebanadas de pan sin la corteza,
  • 2 hojas de albahaca fresca,
  • Un vaso de agua fría y hielo
  • vinagre,
  • aceite de oliva virgen extra,
  • sal,

Para la guarnición :

  • dos huevos duros
  • tomates cherry

PREPARACIÓN:

primero, pondremos en remojo el pan con un poco de vinagre.

Ahora, lavaremos bien las verduras y las iremos troceando. Pondremos el calabacín, sin pelarlo en el vaso de la batidora junto con el pimiento, la cebolla, el pepino, el diente de ajo y las hojas de albahaca fresca.

Precisamente, vuelvo a recomendar, como ya he hecho en otras ocasiones, que tengáis un pequeño huerto urbano en el que poder cultivar vuestras plantas para cocinar. La albahaca estará mucho más buena si la recogemos de nuestra pequeña plantación.

Añadimos el pan y un poco de agua y batimos hasta tener una crema bien fina.

Ponemos un chorrito de aceite y un poco de sal, y seguimos triturando. Si vemos que queda muy espeso añadimos un poquito más de agua.

Probamos un poco y, de ser necesario, rectificaremos de sal, aceite o vinagre.

Si la intención es servirlo al momento podemos echar un poco de hielo y batirlo un poco más. Si por el contrario, es para luego, lo pondremos en la nevera a enfriar.

Mientras se estaba triturando, o posteriormente, haremos un par de huevos duros por el método que prefiráis. Cortaremos los tomatitos en rodajas y trocearemos los huevos duros, todo esto nos servirá de guarnición.

Serviremos el gazpacho con un poco de la guarnición por encima y acabaremos poniendo un chorreoncito de aceite.

Recordad que se ha de servir bien frío. Y ya solo nos queda coger una cuchara y….a disfrutar!!

Hojaldre con calabacín y bacon

He visto que os encantan las recetas con hojaldre. Pues, para hacerlos felices voy a poneros otra que también está muy rica.

INGREDIENTES:

  • 1 Base de masa hojaldre refrigerada (rectangular o redonda, según lo que vayáis a hacer, si la cogéis redonda podéis hacer una quiche)
  • 1/2 Sobre de queso rallado tipo para gratinar
  • 150 g de bacon cortado en trocitos
  • 125 ml de nata líquida
  • 2 calabacines grandes
  • 1 Pastilla de caldo de pollo concentrado
  • 1 Cebolla picada
  • 2 Huevos
  • Sal

Comenzaremos lavando y cortando los calabacines en rodajas finas. Podéis dejar la piel o quitársela como más os guste.

En una sartén, pondremos aceite y empezaremos a freír el calabacín junto con la cebolla que previamente habremos picado pequeña. Desmenuzaremos la pastilla de caldo y la añadiremos a freír junto al calabacín y la cebolla y añadiremos una pizca de sal.

Cuando la cebolla y el calabacín estén casi fritos, añadiremos el bacon e iremos moviendo para que se sofría todo. Si durante este proceso nos quedáramos cortos de aceite podemos poner un poquito más.

Mientras se acaba de hacer lo que hay en la sartén, precalentaremos el horno a 180°C.

Cuando los calabacines estén bastante hechos, veréis que quedan muy blandos, entonces añadiremos el bacon en trocitos Y dejaremos freír un poco más.

Cuando veamos que ya se han cocinado el calabacín y el bacon, lo sacaremos de la sartén y lo reservaremos.

Si nos hubiéramos pasado de aceite, antes de reservar lo colaremos, puesto que no nos interesa nada que quede grasiento.

Pondremos en una bandeja el hojaldre, si queréis lo podemos poner en un molde y hacer una quiché, pero también lo puedes poner directamente en la bandeja del horno con papel de hornear y tendremos un hojaldre rectangular. Lo hagamos como lo hagamos, estarás igual de bueno.

Pondremos el hojaldre en el horno pero antes, pincharemos la masa para que no suba demasiado. Otra opción es poner legumbres secas tipo garbanzos para que hagan peso, pero pinchándolo bien hace el mismo efecto.

Hornearemos la masa durante unos 10 minutos.

En un bol, mezclaremos la nata, los huevos y el queso batiendo bien hasta tener una masa pastosa.

Sacaremos la masa del horno y quitaremos las legumbres, si habíamos puesto, o acabaremos de pinchar un poco para que la parte central se deshinche.

Colocaremos el calabacín y el bacon por encima de la masa ocupando todo el hojaldre exceptuando un poquito por los lados.

Justo encima pondremos la mezcla de huevos, nata y queso extendiéndola bien para que cubra todo el calabacín.

Volveremos a hornear durante 10 minutos a 180ºC.

Cuando el hojaldre (o la quiche) esté doradita, ya está lista. 

Ahora, solo nos quedará repartirla en raciones y… A disfrutar!!

“Libritos” de presa ibérica con queso azul

Os pongo una exquisita receta de libritos. Los llamamos libritos por que es la carne abierta como si fuera un libro, rellena y luego vuelta a cerrar.

Los libritos, son el típico plato de toda la vida en casa, el que nos hacía hacia nuestra madre o nuestra abuela. Pero, aunque plato típico, también podemos realzarlo sin muchos problemas.

Habitualmente los libritos se hacen de lomo, pero en esta ocasión, los haremos más sofisticados y utilizaremos presa ibérica.

La presa ibérica es el corte del cerdo ibérico de más calidad, se encuentra entre la paleta y el cabecero del lomo y de cada cerdo se obtienen dos piezas de presa  de unos 500 gr aproximadamente. Se aprecia en ella un veteado debido a la infiltracion de grasas, lo que la hace muy jugosa y sabrosa.

INGREDIENTES

  • 8 escalopes de presa ibérica que, previamente habremos pedido a nuestra carnicera que nos los abra por la mitad
  • 70 g de queso azul, tipo Roquefort o similar
  • 50 g de mozzarella de búfala
  • 60 g de virutas de jamón de bellota
  • sal y pimienta
  • 300 g de pan seco
  • 120 g de avellanas tostadas
  • 2 huevos
  • harina
  • aceite

PREPARACIÓN

Cortamos en láminas 50 g de mozzarella y desmenuzaremos 70 g de queso azul.

Estiramos los escalopes de presa ibérica con el rodillo poniendo papel sulfurizado encima, esto es opcional, pero luego para cerrarlos va mejor.

Salpimentamos, un poco, los escalopes y los rellenamos con 60 g de virutas de jamón de bellota y los quesos.

cerramos los libritos. Si no se cierran bien, siempre podéis ayudaros de un palillo mondadientes. Pero acordaros de sacarlo antes de servir

Cortamos 300 g de pan de barra seco en daditos y los freímos en una sartén con aceite. Cuando lo saquemos escurrimos el aceite.

Ponemos en la picadora el pan frito y 120 g de avellanas. Lo trituramos (Tampoco hay que triturarlo excesivamente fino, porque nos interesa que quede algún trocito para que haga “crunch” ) y lo ponemos en un plato para rebozar.

Ponemos a calentar una sartén con aceite.

ahora montaremos “la parada” para rebozar.

Batimos 2 huevos y los ponemos en un plato. Llenamos otro plato con harina.

Pasamos los libritos por harina, luego por el huevo batido y, finalmente, por el pan con avellana.

Pasarlo por harina, significa poner en harina pero justo para que quede seco, no nos interesa poner cantidades de harina. Cuando lo tengamos enharinado daremos unos golpecitos para quitar la sobrante.

Los iremos friendo en pequeñas cantidades y los dejamos en una bandeja con papel absorbente para evitar el aceite sobrante.

Ahora simplemente, tendremos que emplatar y servir. Podemos acompañarlos con una salsa tártara y un poco de ensalada. Pero eso ya va a gustos.

En cualquier caso, ya sabéis… A disfrutar!!

Empanadillas de atún y huevo

Hoy os pongo otra de esas recetas super fáciles que están deliciosas y que os sacarán de algún apurillo.

Esta receta está inspirada en las deliciosas empanadillas de mi amiga Loli.

Los ingredientes son muy básicos pero siempre triunfo con ellas. Aunque si preferís cambiar de ingredientes, también podéis hacer las empanadillas de pera y queso azul.

INGREDIENTES (para 16 empanadillas)

PREPARACIÓN:

Lo primero que haremos, será cocer los huevos. Aunque, en principio eso es una cosa fácil, os voy a dar algunos consejos para conseguir el huevo duro perfecto

Lo primero que tenemos que tener en cuenta, es que sean lo más frescos posible, ya que a mhedida que envejecen, se deshidratan y la cámara de aire que contienen en su interior aumenta de tamaño lo que provoca que floten en el agua de cocción, haciendo que el proceso no sea uniforme, y, además, la yema se reparte de forma desigual, quedando así descentrada. Esto, además de un inconveniente meramente estético, puede hacer que la yema se separe fácilmente de la clara al cortar el huevo una vez cocido.

Para estas empanadillas esto nos es igual ya que trocearemos el huevo, pero para otros platos es importante tenerlo en cuenta.

Pondremos los huevos en un cazo con agua, un poquito de sal y un chorreón de vinagre (opcional) durante unos nueve o 10 minutos hasta que estén duros. Una vez ha pasado ese tiempo lo sacaremos del agua hirbiendo y los pondremos en agua fría para que sea más fácil pelarlos.

Una vez pelados, trocearemos los huevos en trocitos pequeños y los pondremos en un bol.

De la misma manera, trocearemos las olivas y las pondremos en el mismo bol.

Vaciaremos el atún en el bol donde tenemos el huevo y las olivas.

A continuación salpimentaremos y tiraremos en el bol el tomate, mezclando todos los ingredientes.

Ahora, ayudándonos de una cucharilla, iremos rellenando las obleas, procurando que todas tengan aproximadamente la misma cantidad de relleno

Una vez repartido todo el relleno iremos cerrando las obleas, para ello, nos ayudaremos de un tenedor.

Ahora, tenemos dos opciones una de ellas es pintar o no pintar las empanadillas con el huevo que teníamos aparte. Si las pintamos quedarán más bonitas. Pero eso es opcional.

La otra opción es freírlas o hacerlas al horno. Yo últimamente las hago al horno puesto que son más sanas ya que necesitamos menos aceite.

Si preferimos freírlas, simplemente tendremos que calentar el aceite en una sartén o freidora e ir poniendo las empanadillas de poco a poco retirandolas cuando ya estén fritas.

Pero si preferís la otra opción, es decir, hacerlas al horno (cosa que recomiendo) simplemente tendréis que precalentar el horno a 200 °C y poner las empanadillas en una bandeja y, o una rejilla para hornear y espolvoreando un poquito de aceite por encima, dejarlas en el horno unos 15 minutos controlando hasta que estén en su punto.

Cualquiera de las opciones es muy buena o sea que utilizar la que queráis y ya sabéis… A disfrutar!!