magdalenas de calabaza

Seguimos en otoño, con sus colores naranjas y calabazas. Y, como ya hemos dicho muchas veces, hay que aprovechar los productos de temporada. Un producto de temporada del otoño es, por descontado, la calabaza que, aunque podemos encontrar prácticamente todo el año, ahora es cuando está en su mejor momento.

Hoy, os voy a presentar una receta de magdalenas. Pero unas magdalenas un poco especiales ya que las vamos hacer con calabaza que les dará un sabor y una textura diferentes a las habituales.

INGREDIENTES:

  • – Tres huevos
  • – 400 gramos de Calabaza
  • – 3 cucharadas de aceite de calabaza
  • – 200 gramos de harina
  • – Un sobre de levadura en polvo
  • – 150 gramos de azúcar
  • – 100 gramos de mantequilla

PREPARACIÓN:

Primeramente pelaremos la calabaza y la troceamos en trozos pequeños. Esta calabaza la podemos poner a cocer en agua con un poco de azúcar disuelta. Aunque os aconsejo ponerla en la LEKUE en el microondas durante 4 minutos con un poco de azúcar disuelto en un poco de agua por encima, es mucho más fácil, y más limpio.

Cuando esté bien tierna, la escurriremos y trituraremos y la reservaremos dejándola enfriar

Precalentáremos el horno a unos 200ºC.

Mientras se calienta el horno y se enfría la calabaza, empezaremos a preparar la masa para las magdalenas de calabaza.

Utilizaremos una batidora con varillas y mezclaremos bien la mantequilla y el azúcar. Luego añadiremos el aceite de calabaza (si no tenéis, podéis poner otro tipo de aceite, de oliva, por ejemplo) y los huevos, y volvemos a batir, hasta conseguir una mezcla uniforme.

Ahora, en otro bol, cogeremos la harina y con un colador la tamizaremos por encima para que no queden grumos. En este paso es donde pasamos de la receta paleo a no paleo, dependiendo del tipo de harina que pongáis (Podemos utilizar harina de trigo, que no sería paleo, o cualquier otro tipo de harina como de coco, de espelta, de garbanzo, etc…) aunque como ya os he dicho en alguna otra ocasión, las normas son para saltárselas por lo que vosotros mismos.

A continuación, echaremos levadura y también la mezclaremos y cuando tengamos la harina y la levadura mezcladas, las iremos incorporando poco a poco a la mezcla anterior, batiendo cada vez que añadamos harina para así obtener una masa fina y sin grumos. Por ultimo añadimos la calabaza cocida y damos un último toque de batidora para que se reparta bien.

Ahora que ya tenemos la masa preparada, tendremos que rellenar los moldes. Aquí cada cual que utilice los moldes que quiera, es decir, puedes utilizar moldes de papel, como los de las típicas magdalenas o puedes utilizar moldes de silicona que son los que utilizo yo porque luego se pueden reaprovechar para más magdalenas.

Es conveniente que los moldes no los llenéis hasta arriba del todo porque luego la masa sube.

Cuando ya los tengamos preparados, metemos las magdalenas al horno y horneamos unos 20 o 25 minutos con cuidado que no se nos quemen.

Podremos comprobar si están en su punto pinchando con un cuchillo, y si está en su punto, este saldrá seco.

Dejaremos que se enfríen antes de desmoldarlas. Y a partir de ahí solo nos queda… Disfrutar!!

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Auténticos spaghetti “a la carbonara”

Hola, hoy os voy a poner una receta que no es paleo pero que es tan habitual y que nos saca de tantos apuros que no he podido prescindir de ella.

Lo primero que tengo que decir, es que hay sitios donde proclaman que tienen espaguetis a la Carbonara pero no lo son en absoluto ya que, el primer error es poner crema de leche, los verdaderos Carbonara no llevan crema de leche. Es decir, que pueden estar muy buenos pero que los llamen de otra manera.

Para algunos la palabra carbonara proviene de carbone, que en italiano es la denominación de carbón (Carbonari), y se cree que el nombre del plato tiene su origen en el plato típico de los elaboradores de carbón vegetal en los Apeninos. ¿Veis algún minero llevando su botellita de crema de leche para ir a la mina?

De hecho, los carboneros se los comían fríos , como si fuera un bocadillo ya que al enfriarse el almidón de la pasta y del huevo formaban una pasta más fácil de llevar en la bolsa al trabajo.

Lo que pasa es que, hacerlos con crema de leche es mucho más fácil ya que le damos una untuosidad y cremosidad que sin ella es un poco más complicado.

Aunque, si seguís mis pasos o saldrá perfecto y no tenéis que poner crema de leche. Bueno, cada uno puede hacer lo que le parezca pero esta es una opción si lo queréis es seguir la receta tradicional del Lacio y más concretamente de Roma.

Por cierto, también podéis hacer este plato utilizando calabacin en lugar de espaguetis y en ese caso si sería paleo, como hemos hecho en estas otras recetas.

Espaguetis de calabacín a la carbonara.

O los espaguetis al pesto de aguacate

INGREDIENTES:(para 3)

  • – 300 g de buenos spaghetti
  • – 3 yemas de huevo
  • – 150 g de tocino ibérico
  • – 150 g de queso Pecorino o Parmigiano rallado
  • – Pimienta negra
  • – Sal
  • – Aceite de oliva virgen extra
  • – Tomillo picado
  • – nuez moscada

PREPARACIÓN:

Comenzaremos poniendo a hervir la pasta en una olla con abundante agua que salaremos en el momento que empiece a hervir. Y sobre todo!! No pongáis aceite en el agua, no es verdad que así no se peguen los espaguetis. La manera que no se peguen los espaguetis es sacarlos del agua con unas pinzas y no vaciando el agua, ya que así todo el almidón que se quedo abajo cae encima de los espaguetis apelmazándolos.

Mientras hierve el agua, troceamos el tocino y lo salteamos en una sartén con un chorrito de aceite ( muy poco, que el tocino ya tiene su propia grasa) y pimienta.

Cogeremos un bol y batiremos las yemas de los huevos, si queréis poder introducir una clara (El resto las podéis aprovechar para hacer una tortilla aburrida)

Tomaremos nota de las indicaciones del fabricante para hacer la pasta al dente. Un minuto antes de ese tiempo, es decir antes de que la pasta esté cocida, la sacamos de la olla empleando unas pinzas o un utensilio especial para la pasta y la escurrimos.

A continuación la añadimos a la sartén donde tenemos el tocino para terminar de cocinarla. Para que no se acabe secando, añadiremos un poco del agua de cocción, (un par de cucharadas)

Agregamos a la sartén, el queso rallado y las yemas batidas y removemos intentando que las yemas queden cremosas y que no cuajen formando tortilla.

Cuando la pasta esté lista la emplatamos, podemos rectificar de sal, contando que el tocino ya lleva. Añadimos un poco de tomillo picado y un poquito de aceite y servimos.

Para degustarla podemos poner un poco más de queso y si queremos, también podemos añadir un poco de nuez moscada rallada.

Ahora solo necesitaremos llevarla a la mesa, y a disfrutar!!

Arroz con bogavante y gambas

Hola y feliz año a todos, seguimos en fiestas y nada mejor para una fiesta que, disfrutar de un sabroso plato de arroz con bogavante. Este plato es mucho más espectacular que difícil pero solamente con el olor que deja en casa ya hace fiesta. Imaginaros luego cuando lo probáis.

En el arroz con bogavante, como en tantos otros arroces, cada maestrillo tiene su librillo. Por ejemplo, hay quien le pone pimiento pero yo no se lo pongo porque en casa, el pimiento no gusta mucho. También hay quien no pone gambas, pero yo si le pongo ya que le da un poquito más de alegría al arroz.

También hay a quien le gusta más o menos caldoso. A mi, particularmente, me gusta poco caldoso y es así como lo hago, luego cada uno que lo haga como mejor le guste.

Pero en cualquier caso servirás un plato que es exclusivo de los mejores restaurantes y que podrás hacer tú mismo con un poquito de empeño. El resultado, ya lo comprobarás. No podrás hacerlo sólo una vez, tendrás que seguir haciéndolo más veces por petición popular jeje

INGREDIENTES. (Para unos 4)

  • 1 bogavante,
  • Un plato de gambas peladas
  • 100 gr. de arroz bomba por persona
  • 3 cebolletas
  • 3 dientes de ajo
  • 3 tomate pera rallados
  • 1 pellizco de azafrán,
  • 1  cdta de pimentón o paprika dulce
  • Coñac
  • 1 ramita de perejil picado
  •  1´5 l. de fumet de pescado (si en caso de apuro no tienes caldo de pescado puedes poner uno ya preparado, aunque te recomiendo hacer un caldo natural)
  •  aceite de oliva virgen extra
  • sal.


Picamos muy fina la cebolleta, el ajo y el perejil y rallamos el tomate. Lo reservamos todo.

Ahora viene la parte más “complicada” del tema, partir el bogavante. El bogavante podéis comprarlo fresco o congelado. Yo prefiero comprarlo congelado, más que nada por ahorrarme  el tener que matarlo que, la verdad, no es muy agradable. En cualquier caso trocearlo es igual, aunque si lo hemos comprado congelado se mueve menos😉. En caso que lo tengáis congelado es conveniente dejarlo descongelar en la nevera mínimo 24 horas antes.

Para cortar el bogavante podemos hacerlo de varias maneras, creo que la más fácil es: separar la cabeza del cuerpo, luego hacer un corte longitudinal en el centro de las dos partes que os quedan. Para ello necesitaremos un buen cuchillo afilado, pues hay que hacer presión. Una vez tenemos las 4 partes le hacemos dos cortes horizontales y para finalizar le desmontamos las pinzas. Le daremos unos golpes en las pinzas para que se hagan mejor y además así poder abrirlas mejor a la hora de comer el arroz.

Es conveniente que estos cortes los hagamos sobre un recipiente para poder recoger los jugos que deje, pues también irán a la cazuela para dar sabor.

Ahora cogeremos una cazuela grande y la pondremos a calentar a fuego medio y con un chorreón de aceite de oliva virgen. Una vez el aceite esté caliente echaremos los trozos de bogavante y los saltearemos, veremos que cogen un color rojo espectacular. Después de un ratito, sacamos el bogavante y lo reservamos.

En el mismo aceite ponemos el ajo picado junto a la cebolla con un poco de sal por encima, y sofreiremos a fuego medio durante unos  minutos, hasta que se pochen bien, removiendo para que se cocinen bien por todos lados.

Echamos el pimentón dulce, lo removemos para mezclar y cuando se haya cocinado un minuto o dos, entonces echamos el tomate triturado y bajamos a fuego suave  y vamos mezclando  para dejar que el tomate se cocine y se reduzca.

Cuando se haya evaporado el agua del tomate tiramos las gambas y las hebras de azafrán, removemos y añadimos un chorreón de coñac y dejamos un rato que se evapore el alcohol.

Entonces echamos el arroz,  recomiendo  que sea tipo bomba, lo vamos removiendo un poco a fuego medio para que vaya cogiendo todos los sabores.

Ahora volvemos a poner el bogavante y echamos el caldo (que teníamos al fuego a punto de ebullición )

Mantenemos a fuego fuerte 10 minutos, bajamos el fuego y cocinamos entre 6 y 8 minutos más, revisando el nivel de caldo por si hemos de añadir un poco más y porque lo dejaremos al nivel de caldoso que nos apetezca.

Ahora ya sólo queda servirlo en un plato con un poco de gracia y aunque siempre os digo a disfrutar! en esta ocasión os diré A DISFRUTAR!!!!!!<<<<<<<

Risotto de boletus

Hoy os pongo un plato que no es paleo, pero siempre tiene tanto éxito en casa que lo tengo que ir haciendo de vez en cuando para que mi familia no me mire mal, después de tanta dieta paleo 😉Además,  tal y como os he dicho en alguna ocasión hay que dar un poco de alegría al cuerpo y dar márgenes o de lo contrario…

Este es un plato que acostumbro ha hacer en otoño. Aunque curiosamente siempre utilizó setas (boletus edulis, en catalán ceps) que he recolectado el año anterior y he dejado secar, también las podría hacer con las del propio año, pero las frescas las utilizo para otras recetas. 

Por descontado es un plato que se puede hacer en todas las estaciones, pero parece que el olor a seta que queda en casa, presta más a otoño que a otra época. 

INGREDIENTES :

  • Entre 80 y 90 g de arroz bomba por persona
  • Dos puñados de boletus secos
  • Una cebolla
  • Un diente de ajo
  • Perejil fresco
  • Queso parmesano
  • Medio litro de caldo de verduras
  • Aceite de oliva
  • Mantequilla
  • Sal y pimienta

Es conveniente que el arroz sea tipo Bomba ya qué da mejor resultado. La variedad de arroz Bomba es una de las más conocidas y valoradas, a pesar de su precio, gracias a su capacidad para absorber grandes cantidades de caldo sin pasarse.  Absorbe hasta el punto de llegar a duplicar su volumen. Así, retiene los sabores del caldo. Una característica que nos va muy bien para el plato es que una vez superado el tiempo de cocción no se rompe, sino que se abomba —de ahí su nombre— y se arruga un poco. Esta peculiaridad le permite guardar el almidón, con lo que siempre sale suelto, sin apelmazarse.

PREPARACION

Lo primero de todo, dejamos las setas a remojar en agua buena durante un buen rato

A continuación picamos la cebolla muy finita. Ponemos en la cazuela un poco de aceite y un poco de mantequilla y tiramos la cebolla, añadimos un poco de sal y dejamos que se vaya pochando a fuego lento hasta que quede transparente y marroncita

Una vez tengamos hidratadas las setas las colamos y aprovechamos el agua, que pondremos a calentar. Es también un buen momento para poner a calentar el caldo de verduras

Cuando la cebolla ya está lista la retiramos de la cazuela y la reservamos. En la misma cazuela y con el poco aceite y que haya quedado de la cebolla tiramos las setas y las vamos removiendo para que vayan perdiendo el agua que tengan. Picamos una ajo y un puñadito de perejil y se lo tiramos a las setas y vamos removiendo durante un rato a fuego lento añadiendo un poco de sal. 

Cuando las setas ya estén en su punto, es decir, que hayan cogido el gustito del ajo y el perejil, incorporamos la cebolla que teníamos reservada y removemos 

Ahora tiraremos el arroz, es conveniente que el arroz no lo hayamos lavado antes porque así nos quedará más untuoso. 

Vamos moviendo el arroz entre los ingredientes para que vaya cogiendo un tono perlado. Cuando el arroz esté perlado será el momento de tirar el líquido. 

Tiraremos primero el agua de las setas, yo siempre aprovecho el agua de hidratar las setas. Hay quien dice que ese agua no es buena, pero a mí me gusta aprovechar todo el sabor que han dejado las setas en el agua (acordaros de colarla por si ha quedado algo de tierra. Después tiraremos una parte del caldo hasta que quede todo el arroz cubierto. El resto de caldo lo reservaremos por si el arroz absorbe todo el líquido. 

Ahora lo dejaremos unos 15 minutos a fuego lento con la cacerola tapada. Es conveniente ir controlando que no se quede seco, en ese caso le ponéis un poco más de caldo. Cuando haya pasado ese tiempo probáis que el arroz esté en su punto, es decir, que no esté duro. Ha de quedar cremoso, pero no caldoso. Es decir, que se pueda comer con tenedor. Así es como, según todos los manuales de cocina debe quedar un buen risotto. 

Entonces si está en su punto, aprovechamos para tirar por encima el parmesano rayado. 

Una vez hemos tirado el parmesano removeremos el arroz para que el queso se vaya diluyendo entre los granos y vaya haciendo a la textura de risotto. Ahora apagaremos el fuego y dejaremos el arroz tres o cuatro minutos para que coja el punto. 

Ahora ya lo podemos servir, lo acompañaremos con más queso parmesano rayado para que cada comensal se ponga por encima, y una vez hecho esto ya sólo nos queda disfrutar!!

Porra antequerana

Hoy aprovechando que ya se acabado el verano voy a poner una receta precisamente de verano para así despedir como Dios manda a esa estación que tantos calores nos ha dado. Basándome en una receta de mi compañero bloguero momentos con sabor en la que nos recomendaba un salmorejo me acordé de un plato muy parecido que hacemos en casa de mi madre.

Pero curiosamente no os hablaré del salmorejo. Aunque habitualmente todo el mundo llama salmorejo a esta comida o a una muy similar,  en casa siempre la hemos llamado porra, ¿porqué?, pues no se, pero así ha sido siempre. Concretamente se trata de la Porra Antequerana, que en principio es muy similar al salmorejo pero con alguna variación. El Salmorejo es un plato típicamente cordobés, sin embargo la Porra es un plato Malagueño y tienen muy pocas diferencias (a no ser que pongas a discutirlo a un malagueño y un cordobés jeje)

La diferencia principal, por poner alguna, es que la Porra lleva los mismos ingredientes que el Salmorejo, pero también lleva un pimiento verde y quizás un poco más de pan (es por ese pan por lo que no es una receta paleo, pero ya sabéis, tampoco hay que ser estrictos). El salmorejo se suele acompañar de huevo y jamón, y la Porra también (parece un chiste de Eugenio) aunque también la he visto acompañada con atún y huevo duro, aunque yo lo suelo acompañar con huevo y jamón.

INGREDIENTES 

  • 1 k. de tomates maduros. 
  • 1 pimiento verde
  • 250 g de miga blanca de pan del día anterior
  • medio diente de ajo (le sacamos el germen para que no se repita)
  • aceite de oliva virgen
  • un chorrito de vinagre
  • 1 pizca de sal

Para acompañar

  • Jamón ibérico picado
  • huevo duro picado.

PREPARACION

Lavamos y pelamos los tomates y los cortamos en cuatro y luego los metemos en el vaso de la trituradora. Lo mismo hacemos con el pimiento y luego ponemos el resto de los ingredientes en la batidora menos el pan. Trituramos hasta que quede liquido y luego añadimos el pan que habremos cortado en trozos pequeños para que quepan en la batidora. Seguimos triturando hasta que quede cremosa y ya lo tendremos. A continuación lo ponemos en la nevera y a la hora de servir lo acompañamos de tacos de jamón pequeños y los huevos duros también cortados en cuadraditos.

Se puede comer con cuchara, pero si os volveis locos y pasais de dietas y esas cosas, probar a comerlo utilizando trozos de pan ya veréis como no tiene nombre.

y ahora como siempre, a disfrutar!!

 

 

Arroz negro con allioli de mango

A petición de algunos amigos voy a incluir en el blog algunas recetas NO paleo. Tener en cuenta que no son paleo  pero que siguen la misma filosofía que las otras, es decir que sean fáciles sabrosas y que nos hagan disfrutar. 

Bien, pues la primera de ellas será este arroz negro. 

INGREDIENTES (4 personas):

  • 360 gr. de arroz bomba
  • 2 o 3 sepias pequeñas
  • 4 bolsas de tinta de calamar (o si puedes la tinta de las sepias)
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • Un par de cucharadas de tomate frito
  • 1 vaso de vino blanco
  • Caldo de pescado (2 litros)
  • Perejil
  • aceite de oliva virgen extra
  • sal

PREPARACION 

Limpia las sepias y cortarlas en daditos y resérvalos.

Corta en trocitos pequeños los ajos la cebolla y el perejil

Primero (para evitar que salten y nos quememos) pon en la cazuela las sipias cortadas sin aceite para que pierdan el agua, cuando haya pasado un momento pones aceite y las fríes un poco, dejas pasar dos o tres minutos y añades el ajo y el perejil y cuando todo esto este doradito las retiras y las reservas. 

Mientras tanto pon a calentar el caldo de pescado. 

Pon un poco de aceite a fuego suave y rehoga la cebolla cuando este pochada añade la sepia que teníamos reservada. Remueve y añade el arroz y ve moviéndolo para que se vaya perlando y cogiendo el gusto del sofrito. Añade el tomate y sigue moviendo a fuego lento. 

Mientras tanto disuelve las tintas en una copa de vino y añádelo al arroz y vuelve a remover. 

Ahora añade el caldo de pescado (si en caso de apuro no tienes caldo de pescado puedes poner uno ya preparado, aunque te recomiendo hacer un caldo natural) no lo pongas todo de golpe, porque a lo mejor con menos haces y luego siempre podemos ir añadiendo. Ahora lo dejas cocer durante unos 15 minutos a fuego medio  y cada 5 minutos más o menos compruebas como esta de líquido y pruebas como esta el arroz. 

Una vez apagues el fuego tapa el arroz con un periódico y déjalo unos minutos reposar

A la hora de servir emplátalo con un molde y acompáñalo con un poco de allioli. En este caso yo lo he acompañado con un allioli de mango, pero lo puedes acompañar con un allioli normal que es lo que “manda la tradición” y  ahora ya sabes, a disfrutar!!