Licuado de naranja, kiwi y pera

Hola, habitualmente os suelo poner platos, aunque alguna vez os pongo zumos o batidos. Pues ahora en verano es cuando mejor sientan los zumos de frutas frescas, por lo que os voy a pasar algunos que, aparte de ser muy sanos, refrescarán y darán energía.

Alguno de los que ya os he puesto son:

El refresco de sandía o la limonada húngara.

Aunque, estos dos básicamente son refrescos. Sin embargo la receta de este licuado, por su consistencia, la podemos utilizar como desayuno o merienda. De momento os paso este, pero en breve os pasaré más

Además, la combinación de estas tres frutas, nos irá bien si tenemos algún problema de hipertensión.

INGREDIENTES

  • Una naranja
  • Un kiwi
  • Medio vaso de agua
  • Una pera mediana
  • Una hoja de menta (opcional)
  • PREPARACIÓN
  • Lo primero que haremos, será obtener el zumo de la naranja. Una vez lo tengamos lo introduciremos en la licuadora. Si no tenéis licuadora siempre podéis utilizar una batidora tipo americano, a ser posible con filtro, si no queréis demasiada pulpa.

    Añadiremos a la licuadora la pera cortada a trozos y sin el rabo ni las semillas. Pelaremos el kiwi y lo trocearemos y también lo meteremos en la batidora. Por último, añadiremos el agua fría. Y solo nos quedará batirlo bien. Si no tenéis filtro, servirlo a través de un colador. Añadimos las hojas de menta fresca y … A disfrutar!!

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    Limonada húngara

    De Hungría, podemos comentar muchas cosas buenas, entre ellas su gastronomía. Como habéis podido comprobar en el Blog cuando viajo, siempre intento traerme alguna receta. Concretamente, de Hungría entre otras cosas me traje el pollo a la Kalocsa. Pero otra gran receta que me traje fue la receta de la limonada. Si, ya se que el plato más famoso húngaro es el Gulash, un guiso enriquecido con verduras y basado en la ancestral tradición de preparar nutritivos platos en una sola cazuela.

    Pero ese plato, ya lo dejaremos para más adelante ahora que ha empezado el verano creo que es más conveniente una limonada para refrescarnos.

    En principio, una limonada parece ser una cosa muy fácil, y sí, lo es. Pero, hacer una buena limonada tiene su secreto.

    Cuando estuve en Hungría hacía un calor asfixiante y pude observar, como los autóctonos soportaban ese calor a base de limonada. En las terrazas se acostumbraban a ver dos tipos de bebida, la cerveza y la limonada. De la cerveza hoy nos voy a hablar pero si de la limonada.

    La limonada húngara es similar a muchas limonadas pero tiene algunos aspectos especiales que la hacen diferente. Podríamos decir que el secreto de la limonada está en la naranja, ¿curioso no ?

    INGREDIENTES;

    • 1 taza y media de agua mineral
    • 1 taza de azúcar
    • 2 tazas de agua con gas
    • 1/2 taza de zumo de limón
    • 1/2 taza de zumo de lima (opcional)
    • 1/2 taza de zumo de naranja (todo recién exprimido)
    • Y más naranjas limas y limones para cortar
    • Hielo (mucho)

    PREPARACIÓN

    Lo primero que haremos, será disolver el azúcar en el agua. Lo mejor es poner el agua a hervir, verter el azúcar e ir removiendo. Si lo hacéis con agua fría os costará mucho más.

    Disolver el azúcar en el agua es muy importante, ya que eso permitirá que cuando sirvamos la limonada no se quede el azúcar en el fondo de la jarra

    Una vez disuelto el azúcar en el agua la dejaremos enfriar, mientras tanto nos dedicaremos a hacer los zumos

    Os decía, que el zumo de lima es opcional. Con eso quiero decir que si por un casual no tenéis limas sustituir este por zumo de limón. Aunque mejor proveerse de limas antes de hacer la receta.

    Mezclaremos el agua azucarada, los zumos y el agua con gas (a ser posible fría) esto lo podéis hacer en un recipiente grande o en la misma jarra, yo prefiero hacerlo en un recipiente y luego ir llenando las diferentes jarras.

    Os aconsejo que cuando vertamos los zumos lo hagamos a través de un colador para que no tenga demasiada pulpa.

    Haremos rodajas de las diferentes frutas que nos servirán para adornar la limonada. Cuando las tengamos las añadiremos a la mezcla.

    Pondremos todo en la nevera hasta que lo vayamos a servir ya que es imprescindible que esté frío

    A la hora de servir, probáis la mezcla y podéis poner un poquito más de agua con gas (o mineral) fría dependiendo de lo fuerte que haya quedado, luego rellenar las jarras con el hielo que quepa y … A disfrutar!!

    Gazpacho de calabacín

    Empiezan los días de sol y empieza la temporada de los gazpachos. Aunque últimamente nos estamos volviendo un poco locos porque, de lo que era el típico gazpacho andaluz, hemos pasado a un montón de sopas frías que aunque se le sigue llamando gazpacho tienen poco que ver con el original.

    De todas maneras, de alguna manera había que llamarlas. Pues vale, las llamaremos gazpacho ya tengan frutas u hortalizas, qué más da!!

    Ya en este blog os he puesto varias recetas de gazpacho, desde el típico gazpacho pasando por el gazpacho de sandía o el gazpacho de fresas. Todos ellos muy buenos y refrescantes. Pero en esta ocasión, os pongo uno diferente, que por ser diferente, incluso es diferente en color, ya que los otros son más o menos rojos y este tiende más a verde.

    Ingredientes para 4 personas

    • 4 calabacines medianos,
    • medio pimiento verde,
    • media cebolla,
    • medio pepino,
    • un diente de ajo,
    • tres rebanadas de pan sin la corteza,
    • 2 hojas de albahaca fresca,
    • Un vaso de agua fría y hielo
    • vinagre,
    • aceite de oliva virgen extra,
    • sal,

    Para la guarnición :

    • dos huevos duros
    • tomates cherry

    PREPARACIÓN:

    primero, pondremos en remojo el pan con un poco de vinagre.

    Ahora, lavaremos bien las verduras y las iremos troceando. Pondremos el calabacín, sin pelarlo en el vaso de la batidora junto con el pimiento, la cebolla, el pepino, el diente de ajo y las hojas de albahaca fresca.

    Precisamente, vuelvo a recomendar, como ya he hecho en otras ocasiones, que tengáis un pequeño huerto urbano en el que poder cultivar vuestras plantas para cocinar. La albahaca estará mucho más buena si la recogemos de nuestra pequeña plantación.

    Añadimos el pan y un poco de agua y batimos hasta tener una crema bien fina.

    Ponemos un chorrito de aceite y un poco de sal, y seguimos triturando. Si vemos que queda muy espeso añadimos un poquito más de agua.

    Probamos un poco y, de ser necesario, rectificaremos de sal, aceite o vinagre.

    Si la intención es servirlo al momento podemos echar un poco de hielo y batirlo un poco más. Si por el contrario, es para luego, lo pondremos en la nevera a enfriar.

    Mientras se estaba triturando, o posteriormente, haremos un par de huevos duros por el método que prefiráis. Cortaremos los tomatitos en rodajas y trocearemos los huevos duros, todo esto nos servirá de guarnición.

    Serviremos el gazpacho con un poco de la guarnición por encima y acabaremos poniendo un chorreoncito de aceite.

    Recordad que se ha de servir bien frío. Y ya solo nos queda coger una cuchara y….a disfrutar!!

    Ensalada de fresas, aguacate y vinagreta de miel

    Aunque parecia que no iba a llegar. Al final,ha llegado la primavera y con ella, el tiempo de las fresas.

    Los fresales florecen, según las variedades, desde finales del invierno hasta principios del verano, por lo que los frutos maduran durante toda la primavera y bien entrado el verano. Estas frutas desprenden un perfume inconfundible cuando se encuentran en su punto óptimo de consumo.

    Además, las fresas, son ricas en vitamina C y en minerales como el hierro y el yodo, seguidos del calcio, fósforo, magnesio y potasio. Y están indicadas en personas con hipertensión arterial.

    Si a eso añadimos que están buenísimas, poco faltará para que las incluyamos en nuestras recetas.

    Se acostumbran a comer de postre, pues bien, démosle la vuelta. Y encontraremos una forma sencilla y exquisita de utilizarlas, por ejemplo, en una ensalada.

    INGREDIENTES :

    • 200 Gramos de fresas.
    • 1 Aguacate.
    • Lechugas variadas tipo mezclum.
    • Queso de cabra
    • 100 Gramos de almendra cruda

    Para la vinagreta:

    • 3 Cucharadas de vinagre (si pudiera ser de fresa o de manzana),
    • 6 Cucharadas de aceite de oliva virgen extra,
    • 2 Cucharadas de miel,
    • 1 Cucharada de mostaza de Dijon,
    • Pimienta negra molida y Sal.

    PREPARACIÓN :

    Lavaremos bien los diferentes ingredientes para la ensalada y lo escurriremos.

    Cortaremos: las lechugas variadas, las fresas y el aguacate.

    Para hacer la vinagreta pondremos en un bol la miel y le daremos unos segundos en el microondas para que esté más líquida y se manipule mejor.

    Cuando esté caliente, añadiremos la sal, la pimienta molida, el vinagre y la mostaza y batiremos bien hasta obtener una mezcla homogénea.

    Por último, añadiremos el aceite de oliva y volveremos a remover hasta que todo quede bien ligado.

    Cogeremos el queso de cabra, lo cortaremos en rodajas y en una sartén antiadherente le daremos vuelta y vuelta sin que llegue a deshacerse. En la misma sartén echaremos las almendras y las doraremos un poco. Intentemos que no se nos tuesten demasiado y se quemen. Simplemente, queremos que estén calentitas cuando las pongamos la ensalada

    Cuando ya tengamos todo, emplataremos la ensalada y para finalizar, la aliñaremos con la vinagreta

    Y ya estaría, y solo nos quedará servirla y… A disfrutar!!

    Mongetes del ganxet “judias”

    Este plato se puede hacer con cualquier tipo de judías pero utilizo la mongeta del ganxet porque es típica de mi tierra (El Vallés, Catalunya), Donde tienen Denominación de Origen Protegida. La mongeta del ganxet es una judía blanca de forma arriñonada, muy ganchuda y plana. Con una piel rugosa, pero una vez cocida es muy fina

    Su principal característica alimentaria es la elevada proporción proteica, mientras que a nivel gastronómico destaca por su piel muy poco perceptible, cremosidad elevada y persistente, y sabor extremadamente suave y característico.

    En esta receta, os explicaré la forma de cocerlas.Una vez aprendamos a cocerlas podremos hacerlas de 1000 maneras diferentes. Estás maneras ya os las iré mostrando en posteriores posts

    Acompañando a unas salchichas

    INGREDIENTES.

    300 grs. de “judías”.

    1 cabeza de ajos.

    1 cebolla.

    4 clavos de especie.

    2 zanahorias.

    1 hoja de laurel.

    Sal.

    PREPARACIÓN:

    La noche anterior ponemos en remojo las “judías” en agua fría. Ponemos suficiente agua para que las cubra, pensar que las judías crecen el doble de su medida. También os digo, que cuanto mejor sea el agua más buenas estarán. De cualquier manera, si estamos seguros que mongetes del ganxet nuevas nos podríamos ahorrar el paso de dejarlas en agua por la noche. Pero ante la duda, mejor seguir este paso

    Al día siguiente ponemos agua nueva en la cazuela, un puñado de sal y se ponen las judías al fuego hasta que hiervan. En el momento de hervir, las sacamos y las pasamos por agua muy fría (podemos añadir hielo) y las volvemos a poner a fuego bajo. El hecho de hervirlas y luego usar un fuego bajo y la sal, se hace para evitar que se separe la piel de la judía y queden más tiernas.

    Añadimos la hoja de laurel, una cebolla entera donde habremos clavado 4 clavos de especie, 2 zanahorias troceadas y una cabeza de ajos (la cabeza de ajos, hay quien la pone entera para luego quitarla, pero como a mí me gustan esos ajos, los desengancho de la cabeza y los pongo sueltos porque luego los aprovecho)

    Dejamos cocer durante 1 hora y media aproximadamente a fuego medio lento, intentando evitar que hiervan a fuego fuerte, para que no se rompan las judías.

    Es importante no remover la cazuela, sino sacudirla, ya que las judías son frágiles y tenemos que intentar no romperlas..

    Las podemos comer tal cual, Como salen de la olla, incluso, aprovechando el caldo de pollo escurridas En ese caso, acompañadas de un buen chorro de aceite, incluso, con unas gotitas de vinagre.

    Ahora qué ya sabéis cocer las judías. Es importante que lo hagáis en cantidad, porque así las podréis conservar para otros platos. Si las envasáis podéis guardarlas en el congelador si es para más tarde o en la nevera si es para consumo próximo.

    En cualquier caso, hacerlas porque vale la pena y después,… A disfrutar!!

    Berenjenas con tomate y parmesano

    Inicialmente, la berenjena fue un fruto considerado de muy mala reputación ya que se pensaba que era tóxica.

    Pensaban que su consumo producía locura, Y debe ser verdad, porque a mí me vuelven loco jeje.

    En realidad, todas las solanáceas, incluida la berenjena o la patata, contienen alcaloides que resultan tóxicos para la salud. Por este motivo, es necesario comer el fruto cocido y en ningún caso ingerir las hojas, que son tóxicas.

    Seguramente, por su mal uso,se produjeron intoxicaciones lo que le dio a esta planta su mala fama hasta el punto que se la llamó inicialmente manzana loca o manzana de la ira.

    Pero no nos asustemos, las berenjenas tienen muchos beneficios. Por ejemplo, a veces ennegrecen al cortarlas. Lo que indica que la planta es rica en ácido clorogénico, que es tan antioxidante como la vitamina C.

    Su consumo es muy útil para bajar el colesterol y ayuda a prevenir la arteriosclerosis, y ayuda a mejorar la circulación.

    Mejoran la digestión al estimular la producción de bilis, por lo que resulta muy adecuado comerlas cuando el hígado precisa una ayuda extra para disolver las grasas, tal como ocurre en casos de insuficiencia hepática, o personas con digestiones pesadas.

    A pesar de todos esos beneficios, la berenjena tiene un defecto, absorbe mucho aceite. Por eso, en esta receta procuraremos que esto no pase. Así tendremos unas berenjenas bajas en aceite y con todas sus propiedades.

    INGREDIENTES (para 2)

    • 1 berenjena grande

    • 2 o 3 cucharadas de aceite AOVE

    • Agua mineral
    • 250g de tomate triturado

    • Unas hojas de albahaca

    • Orégano

    • Queso parmesano rayado

    • Sal y pimienta

    PREPARACIÓN:

    Empezaremos lavando la berenjena, quitándole las hojas y cortándolas en rodajas de 1 cm aproximadamente de grosor

    Echaremos muy poco aceite, máximo dos cucharadas, en una sartén a fuego medio y añadiremos las berenjenas.

    Subiremos el fuego y doraremos un minuto por cada lado.

    Pasados los dos minutos, echaremos 3 cucharadas de agua, y volveremos a bajar a fuego medio, tapando la sartén para generar vapor y lo dejaremos así unos 3 o 4 minutos.

    Voltearemos las berenjenas y repetiremos el proceso: agua, fuego medio, tapar. Aquí podemos poner un poco de aceite y dejamos unos 3 minutos más.

    Cuando estén listas, añadiremos el tomate y ya sin tapa subiremos el fuego hasta evaporar el líquido.

    Salpimentaremos, añadiremos el queso y apagaremos el fuego dejándolas cocer un minuto más con el calor residual.

    A la hora de servir añadiremos el orégano y la albahaca y, podemos espolvorear un poco más de parmesano.

    Ya, solo nos quedará acompañarlo y,… A disfrutar!!

    Mazorcas de maíz con glaseado de limón y jengibre

    En la receta anterior, la de pollo a la provenzal, os hablaba de un acompañamiento de mazorcas a la mantequilla de limón. La verdad, es que el limón le va muy bien a las mazorcas, pero aquí os dejo otra receta de mazorcas que también os irá perfecto como acompañamiento para cuando hagáis una barbacoa.

    Esta receta, también es muy fácil y las mazorcas quedan perfectas y solo nos llevará cinco minutos de preparación y 10 de cocción.

    Podéis utilizar mazorcas crudas o ya cocinadas. En este último caso es mucho más rápido, Aunque, perdemos la gràcia de servir las mazorcas con sus hojas anudadas

    INGREDIENTES: (para 6):

    • 6 mazorcas de maíz cocidas o crudas con sus hojas

    PARA EL GLASEADO AL JENGIBRE Y LIMÓN

    • 5 cucharadas de caldo de ave
    • 60 g de mantequilla pomada
    • 1 cucharada de azúcar moreno
    • 1 cucharadita de corteza rallada de limón (a ser posible ecológica)
    • 1 cucharadita de sal gorda
    • 1 cucharadita de jengibre rallado

    PREPARACIÓN:

    Empezaremos encendiendo el fuego en la barbacoa para que vayan haciéndose las brasas. La mantendremos cerrada para que se vaya calentando.

    Mientras se calienta iremos preparando el glaseado.

    Para ello pondremos todos los ingredientes en un cazo y lo llevaremos a ebullición en el fuego, no es necesario que sea en el de la barbacoa.

    Iremos removiendo todos los ingredientes para que se disuelvan en el caldo de ave.

    Una vez llegue ebullición, lo dejaremos reducir de 5 a 7 minutos hasta que espese, lo resérvaremos caliente.

    Si utilizamos mazorcas con hojas, ahora es el momento de atarlas. Para ello cortaremos un par de hojas de las más largas y las reservaremos. El resto de hojas las tiraremos hacia atrás, dándoles la vuelta, y cuando estén todas hacia atrás le haremos un nudo utilizando la hoja que habíamos descartado.

    Con un pincel, pintaremos de glaseado las mazorcas. Es conveniente que las untemos bien por todas partes y nos guardemos el resto del glaseado

    Bien, pues ahora vamos a hacerlas. Para ello, lo primero que tendremos que hacer es cepillar bien la parrilla de cocción.

    Colocar las mazorcas a fuego medio directo, es decir con la parrilla a media altura y las mazorcas encima de las brasas. En el caso que utilicemos mazorcas con hojas, orientar estas de manera que queden lejos de las brasas para evitar que prendan.

    Asaremos de 10 a 15 minutos, manteniendo tapado tanto como sea posible y dándoles la vuelta de vez en cuando volviendo a pintar con el glaseado. Manteniéndolas hasta que estén tiernas y asadas.

    Para servirlas, las pondremos en una fuente y las untaremos con el resto del glaseado.

    Ya solo nos quedará dar el pistoletazo de salida a nuestros amigos para que se lancen sobre ellas y, como siempre… A disfrutar!!